"La violencia es el miedo a los ideales de los demás"
Texto Original Cdo. Camilo TorresPor Agrup. SURGENTES
Oración para rezar en común durante la misa del trabajador: señor Jesús en este día doloroso para nuestra patria en que los trabajadores no pueden expresar libremente las angustias de sus familias y sindicatos frente a la acción devastadora de un plan económico al servicio del capitalismo, de las oligarquías y en contra del pueblo, le pedimos señor: que las libertades sindicales destruidas por el gobierno sean recuperadas definitivamente y para la clase trabajadora mediante la organización y la lucha revolucionaria que la sangre de todos los mártires del trabajo, en especial la de nuestra compañera Hilda Guerrero Molina, nos impulse y aliente en medio del abandono y traición de la clase obrera por parte de sus falsos dirigentes.
Que seamos dignos de nuestra conciencia cristiana para luchar siempre junto a los que padecen explotación e injusticia que son los que exigen nuestra solidaridad hasta las últimas consecuencias.
Padre Luis Sánchez
Ante una concurrencia escasa, nuestra agrupación realizó el Acto del 1º de Mayo, el cual, en nuestro caso, fue de carácter ecuménico. Luego de unas breves palabras de introducción de uno de nuestros compañeros, se dio comienzo al acto con unas palabras del Cura Obrero Padre Luis Sánchez (Mov. Sacerdotes Para el Tercer Mundo). Ante la ausencia de uno de los oradores, el Sheikh Abdallah Madani por causas de fuerza mayor, prosiguió otro compañero de nuestra agrupación con el discurso central. Al cierre, un compañero de Quebracho dirigió unas palabras a los presentes con motivo de los presos políticos de Kirchner.
Texto Original Cdo. Camilo TorresPor Agrup. SURGENTES
Oración para rezar en común durante la misa del trabajador: señor Jesús en este día doloroso para nuestra patria en que los trabajadores no pueden expresar libremente las angustias de sus familias y sindicatos frente a la acción devastadora de un plan económico al servicio del capitalismo, de las oligarquías y en contra del pueblo, le pedimos señor: que las libertades sindicales destruidas por el gobierno sean recuperadas definitivamente y para la clase trabajadora mediante la organización y la lucha revolucionaria que la sangre de todos los mártires del trabajo, en especial la de nuestra compañera Hilda Guerrero Molina, nos impulse y aliente en medio del abandono y traición de la clase obrera por parte de sus falsos dirigentes.
Que seamos dignos de nuestra conciencia cristiana para luchar siempre junto a los que padecen explotación e injusticia que son los que exigen nuestra solidaridad hasta las últimas consecuencias.
Padre Luis Sánchez
Ante una concurrencia escasa, nuestra agrupación realizó el Acto del 1º de Mayo, el cual, en nuestro caso, fue de carácter ecuménico. Luego de unas breves palabras de introducción de uno de nuestros compañeros, se dio comienzo al acto con unas palabras del Cura Obrero Padre Luis Sánchez (Mov. Sacerdotes Para el Tercer Mundo). Ante la ausencia de uno de los oradores, el Sheikh Abdallah Madani por causas de fuerza mayor, prosiguió otro compañero de nuestra agrupación con el discurso central. Al cierre, un compañero de Quebracho dirigió unas palabras a los presentes con motivo de los presos políticos de Kirchner.
Se dio cierre al acto para desarmar y luego poder estar presentes en los distintos actos para desembocar en el acto central de las 16 horas. Así, nuestra agrupación demuestra que la unidad no queda sólo en palabras, y nuestro compromiso es que lo que decimos, lo hacemos.
Adhesiones: Grupo Nazareth (Chaco) - Padre Humberto Toschi (MSTM) - Padre Carlos (Iglesia Santa Cruz) - ASAI (Asoc. Argentina Islámica) - Mezquita de Cañuelas - Graciela "Vicky" Daleo (ex integrante Cdo Camilo Torres, ex detenida desaparecida) - Fray Antonio Puigjané (monje capuchino, ex preso político de La Tablada) - Organización Libres del Pueblo - MP Quebracho - Liga Argentina por los Derechos del Hombre (LADH) y compañeros de distintas organizaciones en carácter personal.

Lectura del documento central del acto
Compañero de Quebracho diciendo unas palabras sobre los presos políticos en la Argentina
Texto del documento central que se leyó en el acto
Por Agrup. SURGENTES
1º de Mayo de 2007 Un día 1º de mayo de 1886, miles de trabajadores se movilizaban en Chicago en reclamo de mejores sueldos, menos horas de trabajo, mejores condiciones laborales, etc.
El sistema fraguaría un atentado y detendría a 8 trabajadores, 5 de ellos morirían asesinados, 4 de ellos en la horca, 1 por acción de su propia mano para no darle el gusto a sus asesinos. Un día 1º de mayo de 1967, el Comando Camilo Torres, que creía en un cristianismo más cercano a las escrituras, que creía en la liberación del pueblo trabajador, decidía tratar de leer un comunicado en la Catedral de Buenos Aires.
Serían golpeados y encarcelados. Con el tiempo, la mayor parte de ellos serían asesinados y/o desaparecidos. Un día 1º de mayo, como tantos otros, pero en el año 2007, nos juntaremos para recordar. Un recuerdo que no es triste, que no es de llanto, que es de lucha! No es triste porque pudieron sacarnos mucho, pudieron sacarnos casi todo, pero no pudieron sacarnos la alegría. No es de llanto, porque nuestro pueblo quizás aprendió a enjugar sus lágrimas o, quizás, ya no tenga más lágrimas para derramar, y elige luchar.
Es un día de luto por todos los trabajadores que a lo largo y ancho del mundo, a lo largo y ancho del tiempo dieron sus vidas luchando por cosas tan mínimas y lógicas como un pedazo de pan para sí y sus familias, un techo que les cobije, una vida sin explotación. Y por tan poco como eso fueron apaleados, baleados, ahorcados, torturados, desaparecidos. Los pueblos del mundo pagaron con ríos de sangre su lucha por la libertad. No existe un lugar en la tierra que no pueda gritar centenares, miles, incluso millones de muertes. Que no fueron sólo por palo, por bala, por horca, por tortura o desaparición.
Claro que no. Fueron también por hambre, por acceso vedado a la salud y la educación, por la explotación del sistema en que aún vivimos. Suele decirse que el trabajo dignifica. No, compañeros. No, compañeras. Somos dignos no por trabajar, somos dignos porque somos seres humanos que luchan por lo que es justo. Trabajamos dignamente, como estudiamos dignamente, como amamos dignamente, como luchamos y vivimos: con dignidad. Nuestra dignidad no acaba con el hecho de tener o no tener trabajo.
Esta nuestra dignidad se ve atacada por un sistema de exclusión que da mucho a muy pocos, muy poco a muchos y nada a la mayoría. Un sistema que basa su propia existencia en la exclusión social, en la explotación del trabajador, en la represión al pueblo. Es la lógica que organiza su funcionamiento. Es a ese sistema al que debemos oponernos, contra ese –este sistema presente, actual, vigente– sistema debemos luchar. Porque somos dignos. Porque queremos todo para todos. Porque más allá de las creencias, las religiones y las ideologías, existe algo que nos une: la lucha contra toda injusticia.
Y claro que es injusticia. Es un sistema injusto, podrido, corrompido hasta las raíces, alimentado con la sangre de nuestro pueblo. Y con tal alimento, sólo puede regurgitar y devolver mierda. La pestilencia y las sobras. Los tachos de basura para revolver. Las verduras podridas en el mercado que servirán de alimento para aquellos que nada tienen. Esta es la condena a la que nos destina este sistema: la miseria y la exclusión crecientes. Miren a esa gente revolviendo la basura de aquellos algo más afortunados.
Miren a esos hombres y mujeres que preguntan si hoy habrá una changa, o una manera de poder comprar un poco de pan para la mala sopa que es lo mejor que puede haber para los estómagos que duelen de hambre. Miren a los campesinos y pueblos originarios sacados de sus tierras por paramilitares en complicidad con sus secuaces del gobierno. Mírenlos. No den vuelta la cara, porque no tenemos nada de qué avergonzarnos. Algunos venden que la culpa de esta situación es de todos.
A ellos les decimos: ¡NO SEÑORES! ¡NO ES MI CULPA! ¡NO ES NUESTRA CULPA!
Es culpa de todos ustedes, hipócritas, indignos de la condición humana, soberanos de los destinos de miseria de otros! ¡Es culpa de su sistema del reino del capital! ¡Es culpa de sus negociados! ¡Es culpa de su voracidad! ¡No damos vuelta la cara a nuestro pueblo, le damos la mano y luchamos juntos! Hoy, recordamos lo que sucedió hace 121 años, lo que sucedió hace 40, lo que sucedió durante siglos y lo que está en nuestras manos que deje de suceder. Con nuestra dignidad intacta.
Los que tenemos trabajo, los desocupados, los subocupados, los explotados en todas sus variantes. Recordamos la sangre que bañó nuestra tierra, la sangre de nuestros antepasados, de los habitantes de una tierra sin dueños. Recordamos a aquellos que fueron llevados como carne de cañón a guerras fratricidas entre pueblos americanos. Recordamos los asesinatos de habitantes originarios, culpables del delito de ser libres y habitar tierras destinadas a la conquista.
Recordamos a los más de 700 muertos y 3000 heridos de la Semana Trágica, a los miles de torturados, asesinados, presos y esclavizados en aquella Patagonia Rebelde que aún hoy sigue siendo escenario de represiones y asesinatos a trabajadores, de saqueos a los pueblos originarios y campesinos, de terratenientes multimillonarios con tierras improductivas y campesinos sin tierra pero dispuestos a trabajarlas.
Recordamos también las esperanzas incumplidas que resuenan en nuestra historia: "El trabajo en sus diversas formas gozará de la protección de las leyes, las que asegurarán al trabajador: condiciones dignas y equitativas de labor; jornada limitada; descanso y vacaciones pagados; retribución justa; salario mínimo vital móvil; igual remuneración por igual tarea; participación en las ganancias de las empresas, con control de la producción y colaboración en la dirección; protección contra el despido arbitrario; estabilidad del empleado público; organización sindical libre y democrática, reconocida por la simple inscripción en un registro especial. Queda garantizado a los gremios: concertar convenios colectivos de trabajo; recurrir a la conciliación y al arbitraje; el derecho de huelga.
Los representantes gremiales gozarán de las garantías necesarias para el cumplimiento de su gestión sindical y las relacionadas con la estabilidad de su empleo. El Estado otorgará los beneficios de la seguridad social, que tendrá carácter de integral e irrenunciable. En especial, la ley establecerá: el seguro social obligatorio, que estará a cargo de entidades nacionales o provinciales con autonomía financiera y económica, administradas por los interesados con participación del Estado, sin que pueda existir superposición de aportes; jubilaciones y pensiones móviles; la protección integral de la familia; la defensa del bien de familia; la compensación económica familiar y el acceso a una vivienda digna." Pensemos un momento en el contenido esta ley. Pensemos qué son aspiraciones y qué son conquistas.
Hoy en día, las condiciones distan de ser dignas o equitativas, las jornadas ya no tienen límites, en muchos casos peores que las del 1º de mayo de 1886, las vacaciones pagas existen para unos pocos afortunados que están en blanco, la retribución rara vez llega a cubrir la canasta básica mínima, el salario es mínimo, no es vital y está inmóvil. Las remuneraciones dependen del humor del patrón, y el trabajador está desprotegido. La participación en las ganancias de las empresas no pasa de ser una utopía, los trabajadores son despedidios impunemente y a este gobierno aún le parece poco.
El 50% de los empleados públicos están en negro y con contratos basura, la organización sindical sólo puede hacerse por medio del ministerio de trabajo y su burocracia bendecida. El derecho de huelga conlleva el "derecho" del gobierno de la represión a mansalva, y los únicos representantes gremiales con garantías son los burócratas cómplices de las patronales. Pensemos y sigamos pensando, compañeros y compañeras: ¿qué queda de eso? Pensémoslo porque es lo mismo que pensaron aquellos que añoraban los cambios, aquellos que seguían muriendo en las cárceles, en las plazas, en los basurales.
Aquellos idealistas conocidos en forma generalizada como miembros de la resistencia. Es este un ejercicio de memorias el que nos debemos. Y es a la luz de esas resistencias, del heroísmo, de la Revolución Cubana, del internacionalismo del Che Guevara, de la encíclica "Populorum Progressio", del ejemplo de hombres de fe religiosa que deciden dar todo por su pueblo, tal como las escrituras decían. Es también a la luz de una nueva izquierda, de un marxismo enraizado con las causas populares, de haber vislumbrado la justicia social y estar viviendo la represión y la injusticia que nuevas expresiones empiezan a surgir (entre ellas el Comando Camilo Torres) que un 1º de mayo hace ya 40 años intenta decir las cosas que muchos querían decir. Y que da un ejemplo contundente de la unidad popular al reconocer a la compañera Hilda Guerrero de Molina, simpatizante de ese jovencísimo Partido Revolucionario de los Trabajadores y asesinada en una marcha de cañeros tucumanos. Mucha sangre ha corrido desde entonces: Pampillón, Blanco, Mena... los héroes de un Cordobazo, de un Rosariazo, de un Tucumanazo...
El cielo al alcance de las manos. Nuestro pueblo conoció ejemplos de líderes obreros como nunca jamás se vieron ni se han vuelto a ver. Tosco, Salamanca, Di Toffino, el "Negrito" Fernández sólo por nombrar los más conocidos entre decenas, centenares de dirigentes y militantes obreros, los cuales en su gran mayoría pagaron con su vida por sus convicciones. Lo mismo pasaría con aquellos hombres y mujeres representantes de distintas confesiones religiosas. Sólo nombrar a Mugica, Angelelli, Rougier, Poblete, Adur, Ponce de León, las monjas Duquet y Domon, los Palotinos de San Patricio y así hasta llegar a más de 100 religiosos que se sumarían a nuestros 30.000 asesinados y/o desaparecidos. Es este un ejercicio de construcción. De reconocer lo que nos une, que es más importante que lo que nos separa.
De reconocer que no importan nuestras creencias, nuestra religión, nuestras ideas de revolución. Importa lo que es importante: pensar y recrear un mundo sobre la base de los valores por los que luchamos. Importan nuestras convicciones de igualdad, de solidaridad, de libertad, de justicia. De un mundo que -¿qué duda cabe?- es posible. Pero sólo si estamos dispuestos a cambiarlo. Y la única manera de hacerlo es entre todos. Es este un ejercicio de humildad. De darnos cuenta que ninguno de nosotros tiene la verdad, que las respuestas están desperdigadas en cientos, miles de personas, lugares, hechos.
Y que nunca tendremos las respuestas si primero no tenemos las preguntas.
Nada de lo que suceda en este acto es un homenaje.
Sólo tímidos ejercicios.
El único homenaje posible es continuar la lucha!
Agrupación Surgentes
Mientras los políticos estudian el arte de buscar problemas, encontrarlos, hacer un diagnostico falso y aplicar después los remedios equivocados..., el periodismo consiste esencialmente en decir que el funcionario murió, a gente que no sabía que el estaba vivo.
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